
En una conferencia de prensa realizada ayer en las dependencias de Corfo, en Santiago, fueron dados a conocer los tres consorcios que resultaron ganadores en la Convocatoria Nacional de Consorcios Tecnológicos Empresariales de Investigación en Biocombustible a partir de micro y macro algas.
En el encuentro estuvieron presentes el ministro de Energía, Marcelo Tokman; el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Carlos Álvarez; y el director ejecutivo de InnovaChile de Corfo, Claudio Maggi.
Al concurso se presentaron siete proyectos, de los cuales tres fueron seleccionados: Desert Bioenergy, AlgaeFuels y BAL Biofuels, donde la inversión total público-privada es de US$ 31,6 millones.
Debido a su importancia y complejidad, los proyectos fueron evaluados por expertos internacionales de Estados Unidos, Portugal y Australia, y hoy se encuentran en etapa de formalización.
El objetivo del concurso organizado por Innova Chile de Corfo y la Comisión Nacional de Energía es ampliar el desarrollo económico y productivo de Chile, a través de la creación de consorcios de investigación sustentables en materia de producción de biocombustibles a partir de micro y macro algas, que alcancen altos niveles de impacto, mediante la adopción, transferencia y comercialización de sus resultados.
En este sentido, el ministro de Energía, Marcelo Tokman, dijo que el Estado ha destinado cuantiosos recursos para el desarrollo de biocombustibles de segunda generación, porque "estamos convencidos de que el país tiene un gran potencial en esta materia".
"La extensa costa y la excelente radiación solar que registra nos hace mirar con optimismo el desarrollo de biocombustibles a partir de micro y macro algas. Con la creación de estos consorcios buscamos impulsar tecnologías que aún no están completamente maduras o cuyas barreras de ingreso son demasiado altas, pero que confiamos tendrán un auspicioso futuro", agregó el ministro.
En tanto, el vicepresidente de Corfo, Carlos Álvarez, manifestó que "Chile tiene ventajas comparativas en cultivos oleaginosos, por lo que el objetivo de estos consorcios es ponernos a la altura de los países que están en la punta de la investigación de materias primas de segunda generación".
El consorcio Desert Bioenergy S.A., es una sociedad anónima cerrada que busca originar desarrollos tecnológicos para la elaboración de biodiesel y otros bioproductos de interés económico, recorriendo la cadena productiva que se inicia con el desarrollo de técnicas para el cultivo masivo de microalgas de alto potencial productivo. Participan en él la Universidad de Antofagasta, la Universidad de la Frontera, el CICITEM, Electroandina y Prodalmar, entre otras entidades.
Por su parte, Algaefuels S.A., consorcio formado por la Empresa Eléctrica del Norte Grande, Copec, Bioscan y la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre otros, dentro de su programa de trabajo contempla la implementación de programas de I+D+i, de formación de capacidades en recursos humanos e infraestructura, y un programa de transferencia tecnológica que será el pilar fundamental para maximizar el impacto de sus resultados.
El tercer consorcio aprobado, BAL Biofuels S.A., lo conforman Bal Chile, Enap, la Universidad de Los Lagos y Architecture Lab, entre otros. En principio, su objetivo es desarrollar programas a partir de la macroalga Macrocystis pyrifera y empleará la avanzada tecnología de fermentación creada por Bio Architecture Lab, Inc. Los biocombustibles y productos químicos obtenidos serán utilizados en Chile como fuente de energía renovable y sostenible.