Una vez más, aquellos habitantes y pescadores vendidos de la localidad de Mehuín, continuaron con la sigilosa pero atenta y oscura compra de conciencias de quienes aún no habían sido sobornados por la empresa CELCO, para aceptar dinero a cambio de apoyar la instalación de un ducto al mar en la bahía de Maiquillahue.
Durante la víspera de Fiestas Patrias, dirigentes de algunos sindicatos de esa localidad se presentaron en la notaría de Carmen Podlech, junto a personas que decidieron firmar el contrato que CELCO tiene a disposición de los habitantes y miembros de sindicatos mehuinenses para entregar apoyo a los planes de eta empresa.
De acuerdo a versiones de algunos presentes que declinaron ser entrevistados y revelar su identidad, los dirigentes y las dirigentas de estos sindicatos, lograron convencer a personas que habían decidido “no vender su conciencia” a la empresa CELCO.
Considerando que ya se cumplirá un año desde la primera negociación promovida por Joaquín Vargas y un séquito de dirigentes pescadores artesanales de esa localidad, muchas personas hasta esta fecha, consideraron que el mar no era negociable y ni estaba a la venta ante la danza de millones de pesos que CELCO ofrecía para apoyar sus estudios en el mar.
Después de los sindicatos que conformaban la Federación de Mehuín y que aceptaron el dinero de la empresa de celulosa, continuaron con los sindicatos de mujeres y de recolectoras de orilla que al principio no estaban consideradas para estas negociaciones. Así fue como también decidieron vender su conciencia ante la arremetida monetaria de la empresa, que ofreció algunos millones de pesos a cambio de aceptar la instalación de un ducto para evacuar riles desde la planta de celulosa.
Es de esta forma que CELCO ha actuado con las localidades y organizaciones que han opuesto resistencia a sus políticas empresariales. Entregar dinero a cambio de aceptar sus intereses económicos y lo que venga con ello. Incluso la destrucción del medio ambiente y del mar, a costa de la desaparición de los pescadores artesanales y las comunidades indígenas que viven gracias a ello.
Para alcanzar esto, continua utilizando a los dirigentes que vendieron su conciencia, para convencer a quienes aún no han firmado, que el dinero que CELCO entrega es fácil de aceptar y que no importa firmar, “si total lo comido y lo bailado no lo quita nadie”, como señala un entrevistado y que reproduce un argumento de los dirigentes pro-celulosa para convencer a que acepten el dinero.
Se agregan a este panorama, los sindicatos conocidos como los “sindicatos fantasmas”, organizaciones que se han creado para ir a cobrar estos dineros ofrecidos por CELCO y que se han conformado con personas que fácilmente se han inscrito en Sernapesca, como recolectores de orilla y que legalmente se convierten en pescadores artesanales, aunque algunos de ellos, “jamás se han metido al agua”, como señala Marco Ide, presidente de FIPASUR y presidente de la Unión Interregional de Federaciones de Pescadores Artesanales.
“Esa situación es un problema de la ley de pesca, que permite a cualquier hijo de vecino inscribirse como recolector de orilla y quedar en los registros como pescador artesanal. Antes del 2007 en la región de Los Ríos existían 3000 pescadores aproximadamente. Ahora, bordeamos los 5000, explosión que se debe principalmente por el aumento de registros en la zona de Mehuín”, señala el dirigente.
Mientras tanto, los verdaderos pescadores artesanales y comunidades indígenas de Mississippi, continúan la lucha para impedir que se hagan los estudios, haciendo guardia día y noche, frente a la desembocadura del Río Lingue, impidiendo que pescadores artesanales de Mehuín que firmaron con CELCO, se acerquen a los lugares donde se instalarían los equipos de medición.
Por otro lado, el lunes 22 de septiembre finalizó el plazo para que CELCO pudiera hacer los estudios de la temporada de invierno, cosa que no pudo lograr, gracias a la labor realizada por estos verdaderos pescadores artesanales, lo que complica aún más, las opciones de la empresa para presentar el estudio de impacto ambiental para sacar sus riles desde el Santuario de la Naturaleza en el río Cruces.